miércoles, 10 de marzo de 2010
UN PROBLEMA ÉTICO
Así como la ciudadanía chilena ha manifestado en forma unánime su crítico cuestionamiento a los saqueos acaecidos durante el terremoto y sus réplicas, ya que muestra la cara desvergonzadas de algunos compatriotas, igual reacción deberíamos tener para los responsables de las construcciones que han colapsado.Comentarios de expertos sobre el tema nos ilustran que tal situación nunca debió haber ocurrido, especialmente, cuando se cuenta con nuevas tecnologías antisísmicas para permitir edificios de altura que resistan a fenómenos naturales no controlables.Como saben los constructores y profesionales del área, Chile es un país sísmico, que requiere de sólidas bases e ingenierías de avanzada para evitar tales debacles.Declaraciones de personas ligadas a esta actividad, iteran que es una vergüenza lo ocurrido y otros, sostienen que en vez de fierros se usaron alambres o alambritos casi en forma irónica.Aunque se dieron las excusas respectivas, frente a los edificios semi derrumbados o inclinados, dijeron que la Torre de Pisa también estaba así hace muchos años.Aquí, por un lado está en juego la ética de la responsabilidad profesional que indica que siempre se deben hacer las cosas bien cuando se trata de vida humanas y no pretender, ganar dinero rápido ni facil.Este deber se extiende para quienes autorizan o dan el visto bueno final a las construcciones y que deberían contar además , en caso que no sea así, con certificado de aprobación de un Instituto Sismológico Académico.Y, desde otro ángulo, es necesario que rápidamente los perjudicados reciban sin mayores trámites las indemnizacionesrespectivas que les corresponde.Caso contrario, estamos frente a una conducta humana carente de ética y por ende, de moral.
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