La debilidad de la Concertación es consecuencia de la debilidad de sus estructuras y de una gestión organizacional deficiente de los partidos que la componen.
No es un problema de los políticos, ni de generaciones, como tampoco de no saber aprovechar el buen gobierno de Michelle Bachelet.
Los partidos políticos que la componen poseen estructuras y planificaciones obsoletas para los tiempos actuales. Otros, han sido capaces de renovarse y llegar con su planteamientos a sectores populares jamás pensados, como es el caso de la UDI.
Ejemplo que tendrán que aprender los partidos del gobierno actual, si realmente desean encantar al pueblo de Chile, nuevamente.
Primero debe arreglar sus casas, ordenarlas, organizarlas y luego presentarse ante la ciudadanía con proyectos motivadores concretos y pragmáticos.
Discusiones y diversidades siempre habrá porque es un derecho democrático. Lo inaceptable, es que no sepan ser eficientes instituciones que tienen trayectorias de más de medio siglo, en procesos políticos nacionales.
La Concertación no tiene, ni tuvo una organización clara con significados potentes para ofrecerles a los chilenos y se caracterizó en su campaña presidencial, por exponernos simples significantes.
Confundió causas con efectos y procesó inadecuadamente los mensajes del pueblo, no supo diagnosticar las diferencias que componen un todo; raíces, tronco, ramas, hojas, frutos, árbol. Los proyectos y promesas, no coincidían con las imágenes y éstas, se perdían entre las miradas de los ciudadanos.
La estrategia comunicacional diseñada, desde sus inicios, fue una de las más inadecuada desarrollada en los últimos años, en materia de campañas presidenciales.
Por dichos motivos y otros factores exógenos como endógenos que cada ciudadano tiene claro, dirigentes y líderes que gestan o gestarán los partidos este conglomerado deberían por el bien de Chile, estructurar sólidamente y en forma urgente sus organizaciones.
En este proceso es necesario que desarrollen el concepto,” Por Chile”, al igual que todos los partidos políticos. Esto significa una visión y misión social, económica, política, educacional y cultural que tenga como norte, las reales necesidades que requieren los países para un desarrollo equilibrado y coherente en beneficio de todos los ciudadanos.
Alan Spencer Campbell
miércoles, 10 de marzo de 2010
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